SHARON OLDS

Traducción: Yanina Audisio

El radiador

En el día bajo cero, estaba encendido,
cerca de la silla de los pacientes, el viejo radiador,
custodiando el sillón del analista, en su extremo,
como la lápida del niño puesta a los pies
de la tumba de mi padre. Estaba caliente, con
la casi festiva sátira de un calor de incendio,
las pequeñas espirales como pelos en el infierno.
Hacía una serie de ruidos morbosos,
yo quería que el doctor lo apagara
pero no me pareció bien pedírselo, así que
solo lo miré fijo, pero el radiador no cedió. El doctor
volteó su mano pesada y suave
hacia fuera, hacia mí, pidiéndome que hable, yo
dije “Si tienes frío… ¿tienes frío? Porque si está encendido
solo por mí…” Él sostuvo su mano inclinada,
intenté pedirle, pero solo murmuré,
él dijo “Claro”, como si yo lo hubiera pedido,
se levantó y se acercó al radiador, luego
se paró en un solo pie, y se torció
sobre la pared con una mano y estiró la otra
hacia abajo, detrás del sillón, para
mover la perilla. Aparté la mirada,
no sabía que tendría que inclinarse
de ese modo. Estaba tan alterada, porque él
se hubiera mostrado indecoroso para ayudarme,
que lloré, sin intentar detenerme, como si
los gemidos formaran oraciones acribillando
algún mensaje humano. Si él se doblara hacia
la válvula por mí, retorciéndose conmigo en
mi vieja vergüenza y mi viejo horror, entonces yo descansaría
en su arte, y el radiador ronroneó como una criatura
o el pariente de una criatura, o el niño de un pariente,
el padre de un niño, el espíritu de un padre,
la sanación de un espíritu, la visión de la sanación,
el calor de la visión, el poder del calor,
el placer del poder.

Riusuke Fukahori _ Golden Fish - 3D - Resin work (17)

En el subterráneo

El chico y yo estamos uno frente al otro.
Sus pies son enormes, en zapatillas negras
atadas con blanco en un diseño complejo como una
colección de cicatrices internacionales. Estamos atascados
en lados opuestos del vagón, un par de
moléculas atascadas en una barra de luz
desplazándose rápidamente por la oscuridad. Él tiene
el aspecto informal de un ladrón,
alerta bajo la capucha. Está vestido
de rojo, como el interior del cuerpo
expuesto. Yo estoy vestida con piel oscura, toda
la piel de un animal arrebatada y
usada. Miro su rostro descarnado,
él mira mi abrigo de piel, y no
sé si estoy en su poder,
él puede tomar mi abrigo tan fácilmente, mi
maletín, mi vida,
o si él está en mi poder, el modo en que
vivo a costa de su vida, comiendo el bife
que él no come, como si estuviera quitando
la comida de su boca. Y él es negro
y yo soy blanca, y sin quererlo ni
intentarlo, obtengo beneficios de su negrura,
el modo en que absorbe los haces homicidas del
corazón de la nación, como el algodón negro
absorbe el calor del sol y lo conserva. No hay
modo de saber cuán fácil esta
piel blanca hace mi vida, esta
vida que él podría tomar tan fácilmente y
quebrar con su rodilla como una rama del modo en que su
propia espalda está siendo quebrada, el
haz de su alma que al nacer era oscura y
fluida y rica como el corazón de una plantita
lista para avanzar hacia cualquier luz disponible.

Zina Nedelcheva_Metamorphosis

Y si Dios

¿Y si Dios estaba mirando cuando mi madre
vino a mi cama? ¿Qué hubiera hecho Él cuando
el cuerpo alto y adulto de ella rodó sobre mí como una
lengua de lava desde la cima de la montaña y las
lágrimas saltaron de sus conductos como rocas ardientes y mi
cama se sacudió por los temblores del magma y el
profundo agrietamiento de mi carácter;
qué era Él? ¿Era un bisonte para bajar su
cabeza como una nube de tormenta  y chupar Su propio sexo mientras
nos miraba sollozar y rogarle, o era una ardilla, bajando por el
hueco que ella hizo en mi caparazón, una ardilla con Su
brazo hasta el codo en el yugo de mi alma,
extrayendo y extrayendo el oro? ¿O era un
niño en la clase de Biología, diseccionándome mientras ella
separaba el armazón partido para que Él pudiera
cortar uno a uno mis óvulos, era Él un hombre
que me metía hasta el mango mientras ella
sostenía mis muslos abiertos en la oscuridad estrellada?,
ella dijo que todo lo que hicimos, fue hecho bajo Su mirada, entonces
qué estaba haciendo Él cuando vio que ella sollozaba en mi
pelo y me escurría el alma entre las
costillas como un jabón de hotel diminuto, Él
se lavó las manos respecto de mí como yo me lavé
las manos respecto de Él? ¿Hay un Dios en la casa?
¿Hay un Dios en la casa? Entonces desciende y
aparta a esa mujer del cuerpo de la niña,
toma a esa mujer por la nuca como a un gatito,
levántala y entrégamela.

Zina Nedelcheva2

No podía decir

No podía decir si había saltado de ese ómnibus,
ese ómnibus en marcha, con mi hija en brazos,
porque no lo sabía. Creí en mi propio relato:
Me había caído, o el ómnibus había arrancado
cuando yo tenía un pie en el aire.

No recordaría la presión de mi mandíbula,
el fastidio por haberme pasado de la parada, el paso fuera
en el vacío, la niña pura
viéndose en el aire mientras yo caía
en la calle sobre una rodilla, la raspaba, la torcía,
el ómnibus deslizándose hacia la parada, el conductor
tirándose, mi hija riendo
Hazlo de nuevo.

Nunca más lo hice
de nuevo, he sido muy cuidadosa.
He puesto un ojo en esa amable madre joven
bajando a la ligera
del vehículo en marcha
en la calle detenida, su vida
en sus manos, la vida de su vida en sus manos.

Tassos Missouras (11)

Me remonto a Mayo de 1937

Los veo de pie ante las sobrias puertas de sus colegios,
veo a mi padre paseándose
bajo el arco de grava ocre, las
tejas rojas centellando como arqueadas
láminas de sangre detrás de su cabeza,
veo a mi madre con unos pocos libros en su cadera
de pie ante la columna hecha de ladrillos diminutos,
la puerta de hierro forjado aún abierta detrás de ella, sus
puntas de espada brillando en el aire de Mayo,
están a punto de graduarse, están a punto de casarse,
son niños, son indefensos, todo lo que saben es que son
inocentes, ellos nunca lastimarían a nadie.
Quiero ir hacia ellos y decir Deténganse,
no lo hagan, ella es la mujer equivocada,
él es el hombre equivocado, harán cosas
que no pueden imaginar que alguna vez harían,
harán cosas malas con los niños,
sufrirán en formas que no conocen,
van a querer morirse. Quiero ir
hacia ellos allí en el tardío sol de Mayo y decirlo,
el lindo rostro hambriento de ella volteándose hacia mí,
su lastimoso hermoso cuerpo intacto,
el guapo rostro soberbio de él volteándose hacia mí,
su lastimoso hermoso cuerpo intacto,
pero no lo hago. Quiero vivir.
Los tomo como muñecos de papel
masculino y femenino y los acoplo
por las caderas, como pedacitos de piedra, como para
encender chispas con ellos, digo
Hagan lo que están por hacer, que yo hablaré sobre eso.

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